miércoles, 17 de abril de 2013
Observación día miércoles 17 de abril del 2013
Observación día miércoles 17 de abril del 2013
El día de hoy fui un poco cansada y un poco emocionada y nerviosa porque iba a estar en cuarto grado de primaria y pues eran niños más grandes, pero al llegar, el maestro nos presentó los niños nos recibieron muy amablemente. Empezaron sentándose en círculo en el suelo para realizar una lectura, después de leerlo comentaban que seguiría después de lo que pasaba en la lectura, terminando la lectura el maestro pregunto que si cuantos eran en el salón incluyéndonos a las maestras que fuimos a observar y al maestro de grupo y en total fueron 20 y después pregunto que si tenía cien chocolates de cuanto tocaría a cada uno de los que estaban en el salón, todos los niños empezaron a sacar cuentas mentalmente y dijeron que tocaba de a cinco chocolates cada quien, después dijo que si eran 16 y cien chocolates de cuanto tocaba igual empezaron a sacar cuenta para dar con el resultado y un niño empezó a realizar la operación en el pintarrón y le dio como resultado 6 pero como sobraban 4 chocolates lo debía dividir entre los 16 alumnos que habían, dibujo los chocolates en el pintarrón y cada uno los dividió entre cuatro y como resultado tocaba de 6 y ¼ de chocolate, y así fue como entraron a la materia de matemáticas, el maestro los puso a trabajar en actividades del libro y el maestro en todo momento estaba pendiente de los niños que tuvieran duda para poder resolverles las dudas sobre la tarea.
En esta grupo existen las comisiones de los niños para ir al baño, buscar libros, para la biblioteca, diario, todo esto se va turnando por orden de lista. Las bebidas y los alimentos están en un lugar especial del salón, ya si alguno de los niños quiere ir a beber agua debe ir para allá, pero no llevarlo a su lugar.
Los alumnos se acomodan como ellos quieran al momento de realizar alguna actividad, si quieren se pueden acostar en el suelo, sentar o estar en su lugar, todos los niños tienen su guía de las materias que llevan, solo son dos niñas que no tienen guía porque son nuevas en esa escuela y grupo. Termino la hora y nos despedimos de los niños y el maestro, al quitarme del salón me sentí emociona y feliz por haber ayudado a los niños en sus actividades y convivir con ellos. Aprendí a compartir mis emociones y a que debemos ser muy pacientes porque hay niños que aprenden un poco más lento que otros y necesitan mucha paciencia.
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